La periodontitis, una infección que puede afectar más que tu salud bucal.

La periodontitis, una infección que puede afectar más que tu salud bucal.

¿De donde proviene la palabra?
Proviene del griego y es una palabra compuesta que significa:

PERI              →        ALREDEDOR

ODONTO        →        DIENTE

 ITIS               →        INFLAMACIÓN

¿Qué es?
La periodontitis, también conocida como piorrea, es una enfermedad que afecta aproximadamente al 40 % de la población adulta . Se trata de una gran inflamación e infección en las encías, producto de la acumulación de bacterias en nuestros dientes, encías e incluso en reconstrucciones parciales de dientes. Esto sucede, en muchos casos, por mala o insuficiente higiene bucal. Causando así, el crecimiento y agrupación de placa bacteriana en zonas (espacios entre dientes, los surcos de las encías y la superficie de los morales) donde la acción de la saliva, la lengua y las cerdas dentales, se dificulta.

El proceso de evolución de la periodontitis es lento y en muchos casos pasa desapercibido pues no genera ningún tipo de molestia o dolor.  Sin embargo, en la fase inicial se pueden notar síntomas como: Mal aliento, hipersensibilidad al frío, inflamación de las encías, percepción de dientes más largos (esto ocurre porque las encías comienzan a retraerse) y/o pérdida ósea parcial.

Si la enfermedad no es diagnosticada y tratada a tiempo, evoluciona y con ello puede llegar a producir, movilidad y separación de los dientes, y en casos más extremos causar la pérdida de piezas dentales. Además, como cualquier otra patología infecciosa, puede repercutir en la salud general de quien la padece. Por ejemplo en casos de pacientes que sufren:

  • Diabetes: La periodontitis puede llegar alterar el estado metabólico-endocrino, complicando así el control de la glucemia e incrementar la resistencia a la insulina.
  • Enfermedades cardiovasculares: La periodontitis puede llegar a afectar el sistema cardiovascular, haciendo que enfermedades ateroscleróticas  evolucionen a un estadio más agudo produciendo como consecuencia, síndromes coronarios graves. En el peor de los casos, la liberación de toxinas, al torrente sanguíneo, puede aumentar el riesgo de sufrir infarto.

Es importante además saber que, en personas fumadoras, esta enfermedad puede pasar desapercibida en la fase inicial, pues el tabaco reduce el flujo sanguíneo evitando que síntomas como el sangrado de encías, se manifiesten. Por lo que es recomendable que los fumadores presten un poco más de atención a la salud de sus encías. Aunque lo ideal sería que intentaran renunciar al tabaco pues su consumo triplica el riesgo de sufrir periodontitis.

¿Cuál es el tratamiento?
En la fase inicial de la enfermedad, el tratamiento consiste en una profilaxis de las encías, mientras que en fases avanzadas se requiere de un raspado y alisado radicular. Si la periodontitis ha evolucionado, es necesario hacer una pequeña cirugía para corregir los defectos en la encía. Es importante que además se le proporcione al paciente instrucciones específicas para que pueda llevar a cabo una buena limpieza bucal.

En ambos casos es imprescindible el seguimiento y control del paciente, esto con el objetivo de prevenir y evitar la posible recaída. Sobretodo si el paciente presenta alguno de los siguientes factores de riesgo:

  • Uso del tabaco y otras drogas.
  •  Estrés.
  •  Enfermedades sistémicas (diabete, cardiovascular, etc.)
  •  Defensas bajas.
  •  Problemas hormonales.

¿Por qué no se puede realizar un tratamiento de ortodoncia en un paciente que padece periodontitis?
No se puede llevar a cabo un tratamiento de ortodoncia, en un estado periodontal con inflamación y cúmulo de bacterias, puesto a que son las mismas bacterias la que impiden el movimiento dental. En otras palabras, la presencia de algún síntoma de inflamación de las encías, contraindicaría el tratamiento de ortodoncia.Es indispensable contar con buena salud del periodonto que rodea a los dientes.

Y recuerda que, si eres paciente y llegas a identificar alguno de los síntomas, debes visitar a tu dentista u ortodoncista de confianza para que te examine y pueda diagnosticarte y, en caso de confirmar que padeces periodontitis, recomendarte el tratamiento adecuado.