¿Y qué pasaría si dejases de lavarte los dientes?

¿Y qué pasaría si dejases de lavarte los dientes?

¿A que te ha pasado alguna vez?  Acabas de llegar a casa después de una fiesta, son las tres de la mañana, sólo quieres dormir y lo que menos te apetece es lavarte los dientes…”Por una vez no pasa nada”, piensas, y te metes en la cama directamente.

Y de nuevo vuelves a olvidarte de tu cepillo dental esa mañana que llegas tarde al trabajo. Te prometes a ti mismo que lo harás al mediodía. Pero al mediodía el jefe te convoca para una reunión urgente y vuelves a dejar lo de lavarse los dientes para más tarde.

Tal vez creas que eso de lavarse los dientes tres veces al día es una exageración, que no pasa nada si alguna vez te saltas la rutina…pero veamos qué pasa cuando dejas de hacerlo.

Han pasado 24 horas desde que decidiste darle vacaciones a tu cepillo de dientes. Una fina capa de placa, que sirve de hogar a las bacterias,  comienza a acumularse en la parte exterior de tus dientes. A las 48 horas, la placa ha crecido lo suficiente para provocar el mal aliento. Así que no te quejes si tu pareja arruga la nariz cuando le hablas.

Si persistes en tu huelga de limpieza bucal, una semana después comienzas a desarrollar una gingivitis. Tus encías, inflamadas y enrojecidas, sangran cada vez que las tocas y el mal aliento te está aislando socialmente. La placa de tus dientes  sigue aumentando de grosor. Pero tú sigues sin lavarte los dientes.

Un mes después la bacterias han convertido tu dentadura en su parque de atracciones particular. Pero esto no tiene gracia. Las bacterias, especialmente si llevas una dieta rica en azúcar, están causando caries a lo largo y ancho de tu dentadura. Y una mañana al mirarte al espejo descubrirás que en tus dientes han aparecido unos nada tranquilizadores puntos blancos, lo que significa que se ha iniciado un proceso de descalcificación. Es el comienzo del fin de tus dientes.

Al cabo de un año la situación han llegado a ser dramática. Tus dientes parecen un queso de gruyere de tantos agujeros como tienen. Tus encías, crónicamente inflamadas, presentan una tonalidad rojo oscuro. Ya no te atreves a sonreír jamás. Y cada vez que abres la boca la gente se aparta para no oler tu aliento.

Pero cinco años más tarde la halitosis es el menor de los problemas. A estas alturas lo más probable es que ya tengas alguna enfermedad grave en los dientes, muchos de los cuales habrán perdido toda su resistencia y se moverán. Puede que incluso hayas perdido varias piezas dentales, dependiendo de tu edad y tu alimentación. Desde luego, tu sonrisa tendrá un aire más bien siniestro, si no repulsivo.

Y todo por no lavarse los dientes como es debido. Así que la próxima vez que sientas pereza  y no te apetezca usar el cepillo, recuerda cómo pueden acabar tus dientes. Porque todos y cada uno de tus cepillados es importante.